Claude-Nicolas Ledoux
El hombre se perfecciona por medio de sus propias sensaciones; en vano pretenderíamos menospreciarlas, y nada puede violentarlas, pues salvan todos los obstáculos.
Por primera vez se verá a una misma escala la magnificencia de una casa modesta y la de un palacio.
El decoro unos propondrá la relación entre proporciones y ornamentos, descubriendo nos además, a primera vista, el motivo de las construcciones y su destino.
Este vasto universo que os sorprende es la casa del pobre, es la casa del rico despojada de sus bienes.
No se olvidarán la simetría; tomada del ejemplo de la naturaleza, contribuye a la solidez y establece relaciones paralelas que no excluyen lo pintoresco , ni siquiera lo extravagante, que sería deseable proscribir.
La adecuación, que patentiza la riqueza y disfrazar el infortunio, subordinará las ideas a los lugares y tendrá en cuenta las diversas necesidades, bajo apariencias relativas y poco dispendiosas.
La unidad del tipo de la belleza, ‘omnis porro pulchritudinis unitas est’, consiste en la relación de las masas con los detalles o los ornamentos, en el la no interrupción de las líneas impidiendo que la vista sea distraída por elementos accesorios perniciosos.
Si la sociedad se basa en necesidades mutuas que imponen un sostén recíproco, ¿por qué no habrían de reunirse en las casas particulares estas analogías de sentimientos y gustos que honran al hombre ?… El carácter de los monumentos, como también su naturaleza, sirven para la propagación y la depuración de las costumbres .
El artista no siempre puede ofrecer proporciones gigantescas que susciten una gran impresión; más el verdadero arquitecto no dejará de serlo al construir la casa de un leñador.
La variedad otorga a cada edificio la fisonomía que le es propia, multiplicándola y cambiándola según los parajes adyacentes y los planos que conducen al horizonte; que un deseo satisfecho hace nacer otros mil.